Estaba leyendo un libro y, al tercer párrafo, una de sus líneas me ha hecho recordar algo, y mi cerebro ha dejado automáticamente de dar importancia a lo que captaban mis ojos. Apago la luz, cierro el libro y me dejo llevar por el torrente de pensamientos. Mañana madrugo, pero la maquinaria ya está en marcha y su inercia arrasa cualquier decisión responsable. Es fantástico contar con este ciclón creativo que rompe todas mis barreras y consigue superarme siempre. Es genial comprobar que aún tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo.
La idea se desarrolla, crece, se hilvana con otras, se amplía, se estrecha, se deforma y se define. Cuando me doy cuenta de que podría escribir sobre ella es demasiado tarde. Y eso que para estos casos tengo siempre preparado un cuaderno en la mesilla de noche como aquel que guarda un arma bajo la almohada. Pero esta vez dejaré que siga cogiendo polvo.
No quiero tener que volver a empezar desde el principio, además, sé que pienso más rápido de lo que escribo; mucho más. Coger ahora el boli frenaría todo el flujo, sería un coitus interruptus en toda regla. Quiero seguir a lo mío.
Lo siento. Lectoras, lectores, esta idea es mía, solo mía. No voy a escribir sobre ella. No os pertenece a vosotros. Mañana cuando despierte no seré capaz de recordar nada, y si lo soy, habrá perdido todo el sentido, toda su magia.
Y así tiro otra más a la papelera de las genialidades efímeras. Lo siento, si pretendías conocerme simplemente por el hecho de leerme te dejas mucho en el tintero. No te lo iba a poner tan fácil cuando ni siquiera soy capaz de ponérmelo tan fácil a mí mismo.
Porque, ahora que sacas el tema, es cierto que ni siquiera cuando escribo digo siempre la verdad, no sería justo: tu de mí conoces cada palabra que plasmo, pero yo de ti no conozco más que las pequeñas huellas que dejas desperdigadas por el texto cuando me lees. No sería justo, y por eso, para equilibrar la balanza, te hago dudar.
¿Cuándo soy claro como el agua y cuándo todo no es más que una silenciosa metáfora? ¿Qué parte es realidad y cuál es el relato de un sueño? ¿Qué es lo que yo he pensado y qué es lo que he visto, he leído, he escuchado, me han contado? ¿Cuándo ese personaje soy yo y cuándo no es más que una variación de alguien con quien me he cruzado unas horas antes?
En cierto modo eso me da algo de control. Ahora yo soy quien sabe lo que crees que sabes y sé cuánto de eso es verdad y cuánto es falso. Y sigo rastreando tus huellas en cada texto y preguntándome si debo incluirte o no en el grupo de personas que no han entendido nada de lo que quería decir en lo último que he escrito. Cruzo los dedos, pero no puedo dejar de dudar.
Así somos dos náufragos en este mar de dudas, dos eternos extraños, creyéndonos conocer a través de un cristal empañado, vislumbrando sombras de las que extrapolamos personas completas. Pero lo prefiero así, si no vas a dejar que palpe tu alma, no me sirves. Quizá me arriesgo a que nuestro vínculo sea más estéril que una relación basada en mensajes por Facebook, más indeterminado que una llamada perdida, más vacío que una conversación sobre el tiempo en el ascensor de un edificio de oficinas. Pero lo prefiero así, esto es un quid pro quo, si te empeñas en forzar tu invisibilidad solo puedo devolverte mensajes confusos; si no vas a dejar que palpe tu alma no esperes conocer la mía.
Y no, no es justo, para ninguno de los dos, pero yo, como escritor, me sigo sintiendo en desventaja, sigo sintiendo que soy el que más aporta de los dos, y por eso, antes de que cierres la página, antes de que apagues el ordenador y te levantes de la silla voy a hacerte dudar una vez más, porque – sé que lo has pensado – de toda la gente que lee esto, ¿puede que sea precisamente a TI a quien van dirigidas estas palabras?
Imagen de ~TigerLill



15 comentarios:
Muy bonto, profundo y reflexivo. Esos moentos fugaces de lucidez literaria que nos presentas aquí, justo cuando llega la hora de dormir, me han resultado ciertamente divertidos pues yo soy de los que duermen con el teléfono móvil en la mesilla de noche y apunto en los "Borradores" de mensajes cada rima nueva que se me ocurre. Cuando todo queda en silencio y en calm es cuando comienza a trabajar la mente sobre un texto que dejaste colgado hace tiempo. Muy ueno tu texto y muy buena esa relación con el lector al que, finalmente, le brindas la oportunidad de participar. Un saludo.
Espectacular!!. Me has dejado muda!!
Y si, la máquina empieza a funcionar ene l momento más inesperado, tal vez en el más inoportuno, pero así es eso...mareas de emociones, van y vienen...
Un besito
A mí no me importa conocerte desde lejos, a través de un cristal empañado. ¿¿Acaso es peor que conocer a alguien desde cerca sin que merezca la pena?? Es un honor para mí poder leer lo q escribes, tanto si es real como imaginario.
Tres besos!
Tres Feliz Año Nuevo!
Tengo la seguridad total de que no soy precisamente yo aquella a quien van dirigidas las palabras de este escrito, pero, igualmente, las hago mías.
Y lo hago porque puedo, una vez leido el texto. Porque me has dado ese poder, uno de los mayores que puede tener el ser humano: hacerse dueño que aquello que paladea, sea su autor quien sea y vaya dirigido a alguien concreto o no.
Una vez leído soy el protagonista, el verdugo, la víctima, el asesino y el cadaver .... Soy quien quiero ser, ese es mi gran privilegio.
Gracias, a los tres, por permitirme eso, cada vez que aparezco por este lugar.
Es un maravilloso grito revolucionario!
Sobre el silencio de un libro, por entre las calles del pensamiento, cuando todo parecía ser un día mas de monótona rutina das la señal que sacude sus cimientos. El lector duda, ya no está seguro, el escritor entra en escena rivalizando con la obra, las defensas se debilitan y los combates surgen tras cualquier página! Dais vida a ese momento.
Un abrazo!
No sé si estoy incluído en la epístola, pero a mí me has hecho naufragar bastantes veces entre lo que veo nítido y lo que me aventuro a adivinar con las pistas que dejas.
Por otra parte, yo también llevo una pequeña agenda encima para copiar cada pequeña idea que puede desencadenar una historia. Sin embargo, no suelo escribir mucho sobre mí. Como tú dices, demasiado personal eso de desnudar el alma en un blog.
Espero que sigáis causando naufragios.
Cuando a veces en un comentario, alguien me dice: "Espero que sólo sea ficción, porque..."
Me pregunto en qué parte del texto dejé de ser yo misma para convertirme en el personaje o al revés.
Tú juegas ahora con la ambigüedad de lo que realmente se deja sobre el papel... Yo me pregunto qué palabra o imagen dio el pistoletazo de salida y en qué momento vertí parte de mí o sólo ficcioné.
Es la eterna relación entre el emisor y el receptor, cuando la comunicación no es bidireccional...
SEguís atrapándome entre vuestras disquisiciones y entrar en vuestro "circo" empieza a ser una costumbre sencilla y gratificante siempre.
Besos y abrazos mil.
Mmmmmm Es alucinante la relación entre el escritor del blog y la persona seguidora de dicho blog. Es cierto que ambos creemos conocernos pero en realidad, ninguno de los dos se conoce. ¿Cuánto de verdad hay en todo lo que escribimos y cuanto de mentira?
Nunca lo sabremos. Esa es la magia de los blog. Esa es la magia de los libros ^^
un besote
¡¡FELIZ AÑO!!!
Las ideas se persiguen unas a otras.
Un texto con metáforas hermosas pero que incluso pueden llegar a resultar hirientes como lector.
Creo que le das demasiada importancia al escritor y muy poca al lector y deberías tener en cuenta que sin éste último, el primero no sería nada...
Aunque claro, como dices, somos incapaces de conocerte porque puedes ocultarnos cosas así que tal vez, ahora también estés mintiendo.
Pero... ¿y si el que está mintiendo ahora soy yo?
El escritor tiene el poder, puede convertirse en cualquier personaje, trasladarse de ciudad, época, situación, aunque con desventajas: ser traicionado por el subconsciente y convencer.
El lector tiene el esfuerzo, comprender, creer y en ese momento estar preso de unas palabras, donde quiera llevarme el escritor, pero tiene una facilidad, cerrar.
Por lo tanto todos somos escritores y lectores, simbiosis mediante la cual no podría dejar comentarios.
¿Quién es quién?
Nota: Interesante forma para intentar conocer, me gusta.
Hay una falta de concordancia de género y número en la primera frase. No sería nada grave, pero justo sucede en una afirmación en la que, ese error, debería ser intencionado, por la carga simbólica que lleva. Saludos cordiales.
Me encanta la manera de expresar aquello que, de una forma o de otra, es tan íntimo y tan externo como una sonrisa. Eso que, hoy, llamaré alma del escritor, del opoeta, y en definitiva, del artista.
Cuidaos mucho, espero que este año sigáis escribiendo tanto y tan bien como el año pasado.
La imaginación es infinita e intransferible y no es importante que te conozca en mayor o menor medida porque la magia de la escritura es transportar a cada uno a su propio mundo a través de tus palabras.
En lo que seguro coincidimos muchos de los trapecistas de la pluma es en el cuaderno junto a la mesilla y el no utilizarlo en muchas ocasiones por no dejar de soñar con las historias que imaginamos y que, la mayoría de las veces, allí permanecerán.
Enhorabuena y como siempre, gracias por vuestro blog. un beso grande.
Increible, me ha encantado.
Publicar un comentario