miércoles, 19 de enero de 2011

Soñadores errantes

Me levanté tranquilo y saqué a pasear un sueño, un sueño pequeñito, casi insignificante y, antes de darme cuenta alguien lo aplastó con la suela del zapato. Naturalmente fue sin querer, incluso pronunció un “lo siento” adusto, pero en todo el día la sonrisa no volvió a aparecer en mi cara.

Luego tuve otro, uno brillante, enorme, rápidamente recuperé la sonrisa y corrí a contárselo emocionado a alguien que me escuchó atento asintiendo, noté en sus ojos un brillo especial. ¡Bravo! Lo compartía. Al menos hasta que pronunció una frase lapidaria que volvió a dejar herida mi felicidad: “Eso es imposible, vuelve al trabajo de una vez”.

En ese momento me di cuenta de mi testarudez. Seguí soñando, a un ritmo mucho mayor, escupiendo sueños por todos los orificios y poros de mi cuerpo. Fue como toparse contra un muro, poco a poco chocaban unos con otros y se desvanecían haciendo “plop”. Cada sueño que se rompía era una punzada y cada vez me quedaban menos ganas de soñar.

Pronto empecé a ser un autómata que no levantaba la cabeza, pronto dejaron de emocionarme las pequeñas cosas y pasé de vivir en una nube a vivir en la gota de agua que cada día se estrellaba contra el suelo. Más que vivir, me mantenía vivo.

Hasta que la ví y entonces cambió todo…Fue sólo un instante, un cruce casual de miradas en el autobús, una sonrisa entre tanta acritud generalizada. Un soplo de vida que cruzó por delante de mis ojos a toda velocidad, tan efímero y frágil que llegaba a doler. Y me hizo temblar…

La portadora de esa sonrisa rápidamente cambió de actitud y en breve se abrió paso a trompicones una mueca mustia en su rostro. Una mueca que yo conocía perfectamente y que sabía que en dos minutos daría paso a un nuevo destello de felicidad. Efectivamente así fue. Durante todo el viaje se sucedieron los claroscuros y, como si de una sinfonía se tratase, pude ver los sueños que nacían y morían a cada instante. Quizás una melodía que sólo unos pocos éramos capaces de captar.
Supe entonces que no estaba solo, que había más soñadores errantes librando su batalla. Fui consciente en ese momento de que necesito soñar para estar despierto.

Antes de bajarse me miró y, aunque no puedo asegurarlo, creí ver como sus labios tarareaban la melodía que mis sueños estaban haciendo sonar en ese momento. Me acompañó durante dos segundos con un solo de miradas antes de desaparecer tras las puertas y perderse entre la multitud.

Desde ese día, he podido darme cuenta de que más gente tararea al ritmo de los sueños. Quizás guardianes que contracorriente mantienen el equilibrio, que creen que otro mundo es posible y que cada noche, cuando nadie los ve, duermen acunados por las estrellas.

Y eso, por una vez, no borró mi sonrisa.




Imagen: tomabw

17 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Preciosos tropiezos los que nos has dejado hoy, trapecios. Es importante seguir soñando, y más aún cuando una persona anónima te anima a hacerlo y te comprende en el claroscuro de un transporte público. Me ha encantado tu texto y por eso te regalo un poema titulado "Ángeles de ciudad", pues la propietaria de esa sonrisa es uno de esos ángeles:

ÁNGELES DE CIUDAD

"Te pasan, de largo

Te miran, te clavan

y no te rozan

Pero su huella es tan honda

como el suspiro

de un beso

que no cubrió el vacío



Se deslizan, no pisan el suelo

ni hollan más caminos

que los habituales,

conocidos por tu piel,

desbocados a tu corazón.



Son ángeles de ciudad

habitantes de un segundo

que llenan todo tu mundo

partiendo después a un lejano lugar



Son flores de un día

nacidas del asfalto

deshojadas en mi buhardilla

marchitas, bajo un sol tan alto

Son la absurda travesía

de la luna azul cobalto

por tu piel blanca y sencilla

cuando te fugas de un salto

Son un callado tranvía

que nunca se desvía

El sol en la celosía

de tus labios, mi ambrosía

Son los frutos del pecado

la Virgen de la Piedad

Adán y su bocado

Eva y su dulce maldad

Son el juego tan complicado

del amor y la verdad

el abrazo deseado

de la muchacha de al lado

la pasión etérea

de los ángeles de ciudad".

Un abrazo.

Ħαррy єyєs dijo...

que nada borre tu sonrisa :)

Lucía Nazábal dijo...

Me ha encantado supongo porque me incluyo en ese saco de soñadores errantes. Y pase lo que pase, jamás me negaré ese privilegio. Sigamos soñando eso nadie puede arrebatarnoslo. Que nada borre nuestras sonrisas.

Besos de una soñadora.

Anónimo dijo...

Las melodías de los sueños embriagan tanto que nos aúna en los nuevos mundos, donde la doncella heroica detiene la caída entre sus manos de esa gota que nos contiene en sonrisas.

Saludos desde una vigilia quebrada.

VANESSA dijo...

Te deseo que nadie te haga dejar de creer en tus sueños.
Menos mal q existen esos guardianes de sueños!
Tres besos!

elSant0 dijo...

Sublime post. Cuantos soñadores creen estar sólos sin estarlo...

Salu2

Anónimo dijo...

COLOSAL pequeño soñador errante, gran vagamundos...piel de gallina, sin más :) Lo demás se lo dejo a este suspiro, con la esperanza de que llegue a rozarte, colándose por tu ventana :)
Y en cuanto a los soñadores (de los cuales me declaro una, sin condiciones:)...¡Uno para todos y todos para uno!

Daniel Marcos dijo...

Y los sueños... sueños son...

ElenarTe dijo...

Y es que nos es inevitable unirnos con otros soñadores, porque sabemos que así esos sueños pueden ser realidad. Lo maravilloso no es el sueño en sí, sino poder compartirlo, como has hecho tú ahora, creando una atmósfera de positividad, de energía, de felicidad...
Me gusta, mucho :)
Te dejo el fragmento del gran Ismael Serrano, que al leerte, entre sueños, me empezó a cantar al oído :

Tras la tormenta queda reinventar el mundo,
aunque haya quien hoy quiera levantar otro espejismo.
La realidad termina donde acaban nuestros sueños,
pues vivimos.

=) Un abrazo de esos que te hacen soñar...

Luis Cano Ruiz dijo...

Siempre que haya alguien luchando por no dejar de soñar, y siempre que haya gente dispuesta a evitar que estos se rompan, el mundo no se caerá en el oscuro abismo del egoísmo.

Cuidaos.

Anónimo dijo...

Me quedo con una frase del texto: "Fui consciente en ese momento de que necesito soñar para estar despierto".

Y es así, necesito estar inmersa en mis pensamientos, en esas palabras que circulan por mi cabeza sin sentido, hasta que por arte de magia se unen y dan lugar a una historia. Y además, necesito música que de vida a esas historias. En definitiva, necesito seguir soñando para estar viva.

Gracias por otro texto colosal

un besote :D

Pugliesino dijo...

El pensamiento baila con las horas mientras los sueños cambian los días de sitio, y entonces necesitas escribir y la revolución tiene lugar, la vida ya no se conforma con ser vivida, se siente viva!

¡Es un texto vivo! :)

Un abrazo fenómeno

Historias entre Fogones dijo...

Los sueños no deben nunca ser errantes, deben permanecer entre la imaginación y la fantasía para no perderse en el claroscuro de nuestra soledad. Como siempre maravilloso. Me ha encantado. Abrazos.

JCR dijo...

Me levanto, desayuno, ducha, vestirse, coche, tráfico, trabajo, café, trabajo, charla, comida, trabajo, niños colegio, coche, merienda, deberes, hablar, cena, ver, dormir y hasta el nuevo día.
¿Qué sería de esa vida sin luz, sueños, fantasía, imaginación?
Saludos.

María dijo...

Los avatares de la vida nos llevan y traen como muñecos de trapo en manos de un infante caprichoso, destrozando nuestros sueños hasta que bajamos la cabeza en un gesto de tristeza infinita.
Y de repente unos ojos, unas manos, una voz o una palabra... vuelve a elevarnos al cielo y recuperamos la infinita capacidad de la magia del pensamiento y, oh maravilla volvemos a ser libres y completos porque regesa la sonrisa infinita de la ilusión.
Es como caer al tropezar y volar después en vuestro trapecio.
Un beso enorme.

Unknown dijo...

QUE NUNCA NOS FALTE LA SONRRISA Y LOS SUEÑOS.UN SALUDO

Anangeliam dijo...

me siento muy identificada con el post, lo mejor de todo creer en nosotros para cumplir nuestros sueños y continuar deseando!