domingo, 4 de abril de 2010

Espejismo de miradas

-Entiendo idiomas. Si me quieres hablar, mírame a los ojos.

Quizás fuera ésta la frase que en un arrebato de valor debería haberle soltado junto a su mesa, firme como un orador, hinchando el pecho y escondiendo la barriga. Sin embargo seguí mirando fijamente a la rubia, fría como el hielo, que reposaba en la mía. Aunque técnicamente no la estaba mirando: me la estaba bebiendo a sorbos y, su sabor amargo empezaba ya a perturbar mis sentidos.

Volví a girar la cabeza una vez más y nuestras miradas se cruzaron unos segundos, sonrió y aparté la vista. El juego se repitió mecánicamente en varias ocasiones, ella charlaba animadamente con una amiga, yo giraba la cabeza, me miraba, la miraba, me dedicaba una sonrisa y vuelta a empezar.

Empecé a divagar en secreto, urdiendo un plan de ataque en el que ella siempre terminaba desnuda al final de la noche junto a mi, como en los mejores cuentos de hadas (o quizás ninfas). Supongo que debí pasar mucho tiempo pensando, porque cuando me levanté decidido a poner en marcha mi estrategia ella había abandonado para siempre el local, aunque no mi cabeza, donde su figura, desde su rostro hasta su cuerpo estaba perfectamente dibujada. Otro boceto para el recuerdo.

Salí a la calle y el aire fresco acarició mi cara. Empecé a caminar con las manos en los bolsillos, mirando fijamente a cada chica con la que me cruzaba, buscando esa mirada y esa sonrisa sin mucho éxito. Entré en un bar y pedí una cerveza, me senté en una esquina y giré la cabeza, se me aceleró el pulso y sonreí pues mi mirada chocó contra la pared. Pasó media hora, empecé a escribir versos en una servilleta de papel hasta que una conversación animada me hizo levantar la vista.

¿Suerte, casualidad o destino?, no lo sé, el caso es que tenía una segunda oportunidad de terminar mi plan pues otra vez sus ojos se interpusieron en el camino de los míos. Al primer vistazo hubo sorpresa por ambas partes, casi tiré la jarra de cerveza del susto y ella enrojeció timidamente. Pero el juego volvió a empezar y no pensaba desaprovechar mi oportunidad.

Aproveché cuando su amiga fue un momento al baño. Nuestras miradas se encontraron, pero ésta vez no apartamos la vista ninguno de los dos. Sonrió y algo me dijo que en su plan, si es que había alguno, yo también terminaba desnudo esa noche. No hablamos ni nos movimos durante un minuto que pareció eterno.

- ¿Quieres que nos besemos las cicatrices? –leí en sus ojos.
- Llevamos toda la noche haciéndolo…–leyó ella en los míos.

Su amiga no tardó en volver cortando de golpe todo contacto visual. Cogieron sus abrigos y se marcharon del local. Me dedicó una última mirada que supo a beso con lengua y nunca más la volví a ver.

En algún sitio distinto de Madrid, alguien recibió un sms.

“Tía, me he acostado con alguien, y ni siquiera nos hemos desnudado…”

Casi a la vez, el móvil de mi mejor amigo empezó a vibrar:

“Tronco, me he acostado con una tía que me ha follado hasta el alma…”

De respuesta recibí un: “¡Serás cabronazo! ¿La conozco? Ya me contarás”

Me dormí sonriendo y tranquilo. Feliz de habernos “conocido”.

NOTA: Hay una persona especial a la que le robado varias frases para este relato. Le debo muchas cosas, muchas más de las que podría dar nunca. Seguro que se dará por aludida en cuanto lo lea :-). Simplemente GRACIAS.




Imagen de: ~onesummerago

7 comentarios:

Anónimo dijo...

:__) Eres el mejor dando dedales y abrazos en la distancia, que llegan suaves...como el aleteo de una mariposa en el estómago :) Tú sabes que entre esa persona especial y tú ya sobran los gracias...hay idiomas que se entienden a la perfección. Y tampoco os debeis nada, ni ahora ni nunca...pues, lo que os otorgais es más importante que cualquier otra cosa...justicia :)
El relato es simplemente fantástico, lleno de Magia, sensualidad y caricias en el alma.
Te diría que un abrazo enorme...pero ¿para qué? Si tu entiendes idiomas :)

Manjo ExLibris dijo...

Me gusta. Quiero decir, no conocía este blog pero a raíz del comentario...pues me lo he leído entero de un tirón. Qué decir. Me ha atrapado esa forma de escribir tan directa pero tan dada a la ensoñación.
Gracias por el comentario.
Un saludo.

Clara dijo...

El relato no deja un respiro hasta el final y nos quedamos con esa sonrisa... Serendendepity. Muy bueno¡.

bs

Flora dijo...

Simplemente un gran relato...
Cada detalle perfectamente descripto y una forma unica de expresar con lo que muchos han podido soñar alguna vez. Y resaltar en ello el lenguaje mas poetico y exclusivo es signo de gran importancia.

Exelente!

ElenarTe dijo...

genial!
Es que hay veces que no hace falta tocarse para sentir, ni hablar para comprender. Una mirada puede ºfollarte hasta el almaº, como dice tu gran amigo, un gran hombre!
y me repito, un gran texto!!

M.E. Sanchez Almansa dijo...

Fenomenal, me ha encantado y sorprendido. Felicidades y seguid así...
Un abrazo.

Sombrerero dijo...

A veces, cuando queremos más, necesitamos menos. Y, a veces, menos es más.

Siempre hay tiempo para dosis de realidad, pero desgraciadamente no siempre hay tiempo para soñar y, cuando lo hay, bueno es el aprovecharlo.

Té para todos!