martes, 19 de junio de 2012

El último romanticista


Dicen que ninguna de las chicas a las que besó sabía realmente lo que decía cuando decía que buscaba un chico romántico.

Él era una de esas personas especiales, tanto que terminaron por llamarle raro. Y sin embargo jamás se rindió, jamás se escondía, pero tampoco se exhibía, sino que se mostraba tal y como era, navegando viento en popa por las tormentosas calles de Madrid.

Te habría secuestrado veinte veces, con o sin tu permiso, para llevarte a refugios escondidos, a recónditos paraísos donde nunca hubiese estado nadie antes. Te habría sacado en brazos del trabajo, ante las indignadas narices de tu jefe; o de clase en medio de un examen que ropería en trocitos y los usaría como confeti.

Se habría batido en duelo en el anden de la línea 10 si alguien hubiese osado faltarte el respeto, porque él era así, y su amor y tu honor serían las únicas dos cosas que merecerían tomarse en serio en esta vida opaca y maltrecha.

Aullaba en los tejados de los rascacielos a la avalancha de lunas que azuleaban su solitaria silueta en las noches que no gozaba de otra compañía que las estrellas. Mil sueños efervescentes amenazaban con desbordarse por sus venas.

Jamás nadie le vio en las discotecas ni en los bares. Pasaba el día en la plaza estudiando las aves y escribiendo poemas; largos poemas; melancólicos poemas, esperanzadores poemas. A veces se armaba de valor y los deslizaba bajo la puerta de una, su auténtica dueña, pero por toda respuesta ella comentaba en el café a sus amigas: “El loco me sigue acosando, a la próxima llamo a la policía”.

Aborrecía la ciudad, aborrecía la suciedad y la hipocresía que de ella emanaban, si fuera por él, viviría eternamente en los bosques. Pero la soportaba estoicamente; si seguía viviendo en Mdrid era únicamente por la poderosa razón de que tú también lo hacías. Cuando paseaba observaba siempre cuidadosamente las aceras, porque creía siempre en la posibilidad de cruzarse contigo en cualquier calle, aunque no fuera tu calle.

A veces le atormentaba el peso de su propia existencia, y sufría retorciéndose en su cama, naufragando en terribles pesadillas de angustia, vacío y desesperación. En esos momentos solo pensaba en el suicidio y ni siquiera la evocación de tu imagen era capaz de rescatarle.

Alcanzaba el paroxismo con cada gesto tuyo, cada palabra le azotaba como una rugiente ola rompiendo contra las rocas. Y sin embargo, eso de nada servía si no escribía un “te quiero” en tu muro de Facebook.
A ninguna le importaba si era capaz de citar a Goethe si no pasaba horas en el gimnasio. No se trataba de secuestrarla y construir un castillo de sueños, sino de cenar con sus padres. No componerle una canción, sino pagarle la entrada de la discoteca. No dedicarle mil lunas, sino formalizar la relación, comprarle un detalle de vez en cuando, cenas de pareja en restaurantes de moda y cenas con amigos, etiquetarse en la foto, centrarse, buscarse un trabajo; los pies en la tierra y la cabeza también.

Después de haber dado la vida por una mujer, ella le dio de lado por olvidar el San Valentín. El amor había muerto, el romanticismo se había comercializado. Y él, que sólo podía comprar lo que no estuviese en venta, quedaba como una anacrónica sombra, un desperdicio vetusto una inservible insignificancia ante la devoradora omnipotencia del amor materialista.


21 comentarios:

Luis Cano Ruiz dijo...

No quedan espacios para los que sueñan con aquello que va más allá de escribir "tqm" en el whatsaap.

Al final nos reducimos a un amor de escaparate.

Gran relato.

Cuidaos.

Verónica Calvo dijo...

El corazón va a su bola, no entiende de razones y hasta olvida la afinidad.

Al menos tiene un filón en experiencia para escribir poemas.
El que no se contenta es porque no quiere :)

Yo le deseo felicidad y que encuentre una musa más acorde a su interior.

Besos

Perséfone dijo...

Sin duda, una especie en grave peligro de extinción, para nuestra màs profunda desgracia...

Muy bueno.

Un saludo.

María dijo...

Qué duro es cuando se da todo y a cambio nada se recibe, pero en el amor solo mandan los sentimientos, nada más que ellos son los que mandan al corazón.

Un beso.

G. Maria dijo...

Y a veces me pregunto cómo alguien puede enamorarse de su antagonista en ciertas cuestiones...

Pero imagino que sí, que es posible, el amor es ciego.

Cris dijo...

Sí, vivimos en una época en la que los "TQM" por móvil, como decía Ladrón de Guevara, son la cima del romanticismo...
¡muy bonito el texto!

Me he acordado de este trocito de monólogo de David Guapo ("canción de amor actualizada"), un poquito de humor para poner una sonirsa al miércoles:
http://www.youtube.com/watch?v=aIW4ymJrUSA

jajajaj a ver si os gusta!

un abrazo!

Laura dijo...

Como ya han dicho, estas personas se estan extinguiendo. ¡Que pena! Ojalá alguien hiciera todo eso que tú has escrito por mi...

(el texto más que precioso)
*Besos rellenos de felicidad

Anónimo dijo...

¿Quién nos ha metido el miedo al amor en el cuerpo?, los grandes almacenes, los bancos, los políticos, nuestro propio egoismo...Qué pena que en algunas ocasiones, el amor no basta, no es suficiente para subsistir. En cuanto a enamorarse de alguien tan distinto a ti, por desgracia es muy común.
Precioso texto, enhorabuena¡¡ Muchos besos

Vértigo dijo...

también he soñado con cruzarme con alguien por una calle aunque no fuera la suya... y en secuestrar y llevar lejos.. pero no me dejo llevar y eso supongo que hace que me adapte... merece la pena? o es mejor ser con tu protagonista? sintiendo... viviendo...

Sofya dijo...

Un texto precioso que nos hace reflexionar acerca de los conceptos, los sentimientos, las emociones y las "pajas mentales" que infectan nuestras mentes como consecuencia de los famosos "debería"...Gracias por vuestra literatura bella y reflexiva con la que podemos entender que el amor es lo que es y no lo que los "debería" sociales establecen sin un orden ni un concierto, con unas bases claramente inestables y obsoletas...Hay que sentir y experiementar con nuestros corazones...Latir y vivir...Un abrazo para los tres.

Noelia dijo...

Pues yo sigo creyendo en el amor, en que el romanticismo no ha podido desaparecer del todo, y mientras que existan personas como las que describes no lo hará, ya que por muy alto o por mucho que te destaquen lo que hace la mayoría, on significa que eso sea lo correcto o que lo otro no exista...
Yo siempre me he considerado una enamorada del amor perdida en el siglo equivocado, pero a pesar de no estar en la mejor epoca para serlo jamás cambiaré..

Jesus García L. dijo...

"Él era una de esas personas especiales, tanto que terminaron por llamarle raro."

Frase auténtica para definir a un hombre indefinible.

El amor, aunque extraño e imprevisible, es un sentimiento raro e incapaz de encontrar lo idóneo en la persona amada.

Un texto muy bueno.

Un abrazo
Jesús

Orne dijo...

Muy buen texto! es cierto que en la actualidad se ha perdido un poco esta cuestion de ser romanticos, porque para la juventud le resulta "cursi" y "ridiculo". Aunque, estoy segura de que siguen existiendo esos romanticos que prefieren una cena romantica con velas, a una hamburguesa en un bar; una carta con un poema, a un mensajito de texto; o un ramo de rosas.
Te dejo un besito! me gusto la entrada :D

Maria jose dijo...

Un texto precioso,el romanticismo como tal quedo en el olvido y quien actua como tu protagonista se tacha como alguien ausoleto o loco.Verdaderamente un pena querer y que la persona amada no te haga caso alguno.Me siguen encantado los destalles las flores los gestos de cariño,un te quiero al levantarte,quizas sea yo tambien una romantica loca.
Abrazos y besos amigos

Explorador dijo...

Malos tiempos para la lírica. También es verdad que a lo mejor el chico acababa siendo un poco extraño, y amar sin comprender es genial para los primeros tiempos, pero a la larga...es durísimo.

Un saludo :)

fus dijo...

Cuando se entrega todo sin pensar en recibir nada a cambio, suele ocurrir que nos atrofian los sentimientos por la razòn de otros.

un abrazo

fus

Miguel dijo...

Ojalá siempre haya personas como esa...

Un saludo.

Orne dijo...

Comento de nuevo para avisarte que tienes un premio en mi blog:)

Historias entre Fogones dijo...

Lo más importante es sentir con valentía y arrojo como este valiente amante de perdidos siglos donde la defensa de una dama y el honor estaban por encima de ninguna otra contra prestación.
Es maravilloso pensar que todavía existe quien cree en el amor sin medida, sin moneda de cambio.
como siempre, precioso la forma de reconducir el relato.
Abrazos enormes.

Anónimo dijo...

Wow... pero qué escrito este! Lo leí porque hablaba de amor... Las locuras que hacemos por el amor... Me ha encantado! ^^. lástima que al final el amor muere...

...Excelente!

Anónimo dijo...

Las apariencias. Quedarse en la superficie. Centrarse en lo material de tener una pareja. Comprar regalos, poner una sonrisa delante de los conocidos, que todo parezca idílico. Pero no se dan cuenta que el amor no se puede fingir. Es una emoción pura y la mentira tiene las patas muy cortas. Sin embargo, en el fondo me provocan cierta tristeza porque estar enamorado de forma pura, simple y romántica es el regalo más bonito de este mundo.

Un besote!