Desde hace un tiempo no sé distinguir el lugar donde me encuentro, quizás en el más profundo de tus olvidos o quizás en el más vívido de todos tus recuerdos.
Ni siquiera sé si lo que escribes lo escribes por mi o por otro. Hay momentos en que me veo reflejado y cuando creo que puedo atraparte con mis manos te escapas y tus letras empiezan a describir a una persona que no conozco, en esos momentos pierdo la compostura y hay veces que rompo a llorar por dentro, otras cojo la guitarra y rasgueo con dureza las cuerdas, haciendo sonar canciones que intentan no hablar de ti.
No recuerdo el día en que te convertiste en protagonista de mis sueños ni el instante en que deseé que tu nombre apareciera junto al mío en el buzón. Lo que si sé es cuando te odio, justo cuando el despertador atrona y tú no estás a mi lado. El recuerdo de tu olor me está volviendo loco y me persigue casi a diario en los vagones, en la oficina y hasta en las cafeterías.
Puede que la culpa de no tenerte sea mía y te tuviera a un soplo de distancia, sin embargo te dejé escapar de la peor forma, haciéndote ver que ya no me importabas nada cuando la única cara que quería acariciar y besar era la tuya. Una cara que por otro lado nunca he llegado a acariciar ni besar. A veces pienso que si hubiera dado un golpe en la mesa y le hubiera echado el valor suficiente te hubiera tenido a mi lado, aunque tampoco sé por cuanto tiempo. Quizás tu orgullo o mi cabezonería innata hubieran acabado con todo en menos de lo que se tarda en respirar pero algo me dice que una forma de felicidad, no completa (porque nunca podría serlo del todo en nosotros), se hubiera quedado a vivir.
Y aquí sigo yo, pensando que compraré un billete que me lleve a ti cada vez que tengo un día libre, y sin embargo no lo hago. Supongo que tengo miedo, miedo a trastocar tu mundo y miedo a querer salir corriendo después, miedo a no saber si eres un capricho o la mujer de mi vida. Miedo a que yo no sea lo que quiero pensar que soy para ti.
Sé de sobra que nada ni nadie te puede atar, que pocas cosas consiguen emocionarte y que es mucho pedir formar parte de tu vida. Que no te conozco tanto como pienso ni tú a mi tanto como piensas. Me aterra pensar que no voy a tenerte nunca aunque a diario intento hacerme a la idea. Que simplemente necesito que digas: “ven a por mi” o “vayámonos juntos” para que lo deje todo. Y sé que ni tú ni yo lo diremos nunca. Espero una señal y a veces pienso qué se puede hacer cuándo quizás ambos esperamos la misma señal...
Y mientras espero miro la luna, cuento historias y a kilómetros de distancia una lágrima resbala por tu mejilla. Te imagino en tu Atalaya y no sé si alguna vez esperaste por mi
¿Acaso nunca te diste cuenta de que quiero ser yo quién la seque?






11 comentarios:
cuanta poesia en las palabras
Y que fácil parece a veces complicarlo todo..
Tiempo al tiempo, no queda otra(:
Muaa
Soy yo? o parece tener conexión con la entrada anterior? Me encanta la introspección. Aunque sea tarde. Conocerse y reconocerse a sí mismo en un acto voluntario de soledad abre muchas puertas para el futuro...
Poco a poco... todo llega.
Como siempre me encanta leer este blog.
Besos
Odio y amo al mismo tiempo esa incertidumbre, porque es el estado mas bello de la vida y al mismo tiempo puede sumergirnos en la mas profunda soledad anulando al tiempo, que pasa impertubable.
No es fácil decir "adelante" porque los miedos acechan, pero también la desesperación envuelve los días. Pero donde no hay duda es en que lo habéis expresado maravillosamente! :)
Un abrazo!
Me sentí en tus palabras...
Cada vez se me hace más dificil encontrar palabras para comentar. Quizá porque cada vez me gusta más leer estos textos como un tesoro.
Cuídate.
muy muy grande todo lo escrito. Gracias por compartirlo.
Dentro- fuera,momentos y encrucijadas,que pueden cambiar una vida......
Cuando nuestras inseguridades son mas fuertes que nuestra voluntad por cambiar las cosas, es imposible imaginar un futuro brillante y lleno de esperanza.
Amigos míos, la valentía es tirarse de cabeza desde la atalaya sin miedo a partirse la crisma.Es hundirse en el agua sin saber nadar, es creer en ti mismo y ponerte el mundo por montera. Y si la persona de tus sueños, cuando despiertes, no está ahí valorando cada momento que le has regalado, entonces no merece la pena. Bueno!!! sí habrá merecido la pena porque ahora eres un valiente que crees en tí mismo, ahora, con toda seguridad, te comerás el mundo.
Y yo espero continuar leyendo desde este trapecio de imaginación, entre párrafos y letras tropezando hasta echar chispas y convertirse en llamarada.
Os quiero y os necesito, no dejéis nunca de creer en vosotros, pedazos de valientes.
No seria tanto esperar señales si no creer en ellas una vez aparezcan.
Me ha encantado vuestro El dice,ella dice
Una brazo para los tres
Publicar un comentario en la entrada