martes, 1 de junio de 2010

Cáncer

Suena el despertador, pero llevo bastante tiempo despierto, muerto de frío, temblando compulsivamente bajo un edredón y dos mantas a pesar de que ya casi hemos entrado en mayo. Me deslizo fuera de la cama y me pongo una sudadera y un forro sobre el pijama. Arrastro penosamente las zapatillas hasta la cocina y saboreo mis pastillas como si estas pudieran sustituir a los besos.

Me arrastro ahora hasta el baño, me desnudo y el frío me golpea con contundencia, mi cuerpo se estremece y no soy dueño de mis espasmos musculares. Tiemblo tanto que no consigo centrar la visión en un punto, y mis manos no son capaces de abrir la mampara de la ducha.

Abro el grifo y agujas de agua me taladran la espalda, trato de regular la temperatura, pero siempre está demasiado caliente o demasiado fría y mi piel se resiente con cada nuevo aguijón. Al enjabonarme siento estar desollándome la piel con las yemas de los dedos... y sé que lo peor aún no ha pasado.

Cuando empiezo a lavarme el pelo comienza el verdadero dolor, como si mis falanges se fueran abriendo camino tortuosamente hasta el centro de mi cráneo y lo retorciesen todo allí dentro. Trato de acortar el trámite todo lo posible, y aun así se me hace eterno. Me desespero, ahogo gritos de pánico y me trago lágrimas furiosas porque no quiero sentir más agua por la cara. Pero cuando el terror me vence, mi frágil cuerpo se desmorona, hinco mi rodilla en el suelo mientras hilos carmesíes de sangre aguada huyen por el sumidero.

Salgo de la ducha, menos frío pero más débil. Me seco el pelo con suavidad, pero apretando los dientes. En mis manos quedan numerosos mechones frágiles e inertes; efectos colaterales de la violenta radiación de una teleterapia en la que no encuentro cura.

Ayer, al médico le dio por preguntarme que qué creía que tenía. En los análisis mi sangre salía negra; mis radiografías mostraban un vacío y había adelgazado 21 gramos. Claramente, doctor, cáncer de sueños. Ahora sólo creo en lo que veo; sólo duermo cuando me acuesto, y sólo pienso despierto. Normal que me consuma tan rápido ahora que no ardo por dentro.



Imagen de ~epi69blas

10 comentarios:

Expresarse es gratis dijo...

Duele solo de leerlo. Creo que necesitas un urgente trasplante de sueños; aunque es más difícil encontrar a alguien que te quiera donar los suyos, a encontrar un nuevo hígado, o riñón. Aunque, con la de gente que se pasea hoy por la calle sin ilusión ni esperanzas, tiene que haber un enorme mercado negro de este tipo de mercancía.
Os sigo.

Chrístopher Talot dijo...

Precioso, sin más.
Es triste, pero el dolor inspira, y de él nace arte.

Astpa dijo...

Ke horrorable relato, ha calado seguro en lo profundo de mis pesadillas xD

besos!

Anónimo dijo...

Ostras Murderdoll mamarracha...que bueno lo de Horrorable XD! Me le agenciiiooo :)

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Doloroso y profundo...en todos los aspectos. Solo hay que mantener los sueños y no perderlos ni dejar que nos lo roben...porque de algo estoy seguro, si alguién te roba un sueño, seguramente te está invitando a morir. Un cariño inmenso.

Manel Aljama dijo...

Un texto duro que consigue transmitir al lector, sin tapujos y de forma directa esa dureza.

Gracias por visitar mi blog. Me sirve para conocer un blog original y bien montado.

Nos leemos

Anónimo dijo...

cómo me mola esto, y qué guapa es la foto.

CARTAS A MI HIJO JORDI dijo...

... No sabemos si la vida es un gran sueño o una gran mentira. Un espejismo...un disfraz de lo que queremos o no alcanzamos a tener. Una ilusión, un vacío, un temblor, una caida en vertical, una prsencia, la nuestra, tan irreal que todo parece mágico, efímero y tremendamente cruel.

CARTAS A MI HIJO JORDI dijo...

... No sabemos si la vida es un gran sueño o una gran mentira. Un espejismo...un disfraz de lo que queremos o no alcanzamos a tener. Una ilusión, un vacío, un temblor, una caida en vertical, una prsencia, la nuestra, tan irreal que todo parece mágico, efímero y tremendamente cruel.

Sombrerero dijo...

Dura y cruda simbología.

Ahora me va a dar yuyu darme una ducha, copón. Es mucho más doloroso aquel dolor que no es físico. Al fin y al cabo, el dolor físico es el dolor que siente tu cuerpo, tu receptáculo.. el resto de dolores son los sientes TÚ

Té para todos, cargadísimo de azúcar.