viernes, 9 de marzo de 2012

La regla de los tres días


No pasó mucho tiempo hasta que él llamó por teléfono. Se habían conocidado en una librería y acto seguido habían ido a tomar un café. A él le gustaron su piel pálida y sus ojos oscuros, a ella su humor inteligente y su sonrisa sincera.

Ella dijo que tenía que vivir como si cada día fuese el último; él, que quería vivir cada segundo junto a ella.

Dicen que nunca se debe llamar hasta pasados tres días. No habían pasado ni tres horas cuando, aún tembloroso, marcaba un número en su móvil.

- ¿Emergencias? Una chica se ha desmayado. No respira.



Imagen de: ijustwannarun


Nota: El segundo y último de los dos microrrelatos presentados a un concurso de relatos en menos de cien palabras que deben comenzar con la frase "No pasó mucho tiempo...". El primero aquí.

10 comentarios:

Ħαррy єyєs dijo...

me ha llamado muchisimo la atención la imagen

Luis Cano Ruiz dijo...

Creía que en cien palabras era difícil encontrar la manera de sorprender con los finales, pero lo has conseguido.

Cuídate.

Historias entre Fogones dijo...

Especialmente desgarrador, no ha faltado ni una coma para llegar al lector(lectora en este caso) y sorprenderme como siempre.
Sois especiales. Un fuerte, fuerte abrazo.

Anca Balaj dijo...

¡Qué interesante blog! Seguro que volveré por aquí.

Uf, menos mal que no esperó los tres días...

Perséfone dijo...

A veces tres días suponen toda una eternidad. Menos mal que los plazos de tiempo están para saltárselos.

Bonito relato.

Un abrazo.

A Solas Con Lucía dijo...

Desde luego... hay veces que subo al autobús pensando una historia semejante... Gracias por recordarnos que a veces la imaginación va más allá...

Un beso a cada uno de los tres :)

candela dijo...

Emergencias... :)

Besos

Anónimo dijo...

Genial

Sergio Cossa dijo...

Buen y triste micro. ¡Se habían encontrado con tanta ganas!
Me gusta su blog, así que los seguiré.
¡Saludos!

Anónimo dijo...

Si un microrelato está bien elaborado te deja con esa sensación de intriga y ese permiso de la imaginación a (valga la redundancia) a imaginar lo que el autor estaba pensando.