martes, 5 de abril de 2011

Inflorescencia [Foto-Relato]


Hace unas semanas, hablando con Boboscorazones, se nos ocurrió una idea. Ella haría una foto. la que quisiese, y me la mandaría para que yo hiciese un relato con ella. Paralelamente, yo habría escrito un relato y se
lo habría mandado a ella para que hiciese una foto a partir de él. Lo que viene a continuación es la primera parte: su foto seguida del relato que hice a partir de ella. Próximamente la segunda parte.



Hoy hemos ido al antiguo parque. Hace tres días que no lo usan como helipuerto improvisado, así que hemos pensado que sería seguro. Allí la hemos descubierto: entre el barro, las pisadas, las marcas de ruedas y los casquillos de bala había mansa, hermosa y utópicamente intacta, una flor. “Puede que sea la última flor en kilómetros a la redonda” dijo ella fascinada. “Puede que sea la última en el mundo” respondí yo. Extendimos una manta sobre el suelo y nos recostamos a su lado, jugando a ponerle nombres e inventar historias sobre cómo consiguió arreglárselas para sobrevivir en este mundo hostil.

Si caminamos durante dos horas hacia el este nos encontraremos en pleno frente de batalla. Al sur lo mismo. Hacia el norte y el oeste quizá sean cinco horas. En cualquier caso podemos estar seguros de que no importa en absoluto en qué dirección o cuánta distancia caminemos; el planeta completo está sumido en una brutal guerra desde hace mucho, desde hace demasiado. No existen rincones neutrales, que sepamos, este parque podría ser el lugar más pacífico del mundo, y con los ecos de las explosiones llegando aún a nuestros oídos, eso no resulta muy reconfortante.

Cualquiera que nos viese allí, abrazados en mitad del antiguo parque, indiferentes a los soldados y tanques que pasan a apenas unas decenas de metros de nosotros, y sordos al ruido de las bombas y los disparos, pensaría que estamos exentos de todo miedo. Pero en realidad estamos asustados, terriblemente asustados. Nadie cuerdo podría permanecer tranquilo ante tanta aniquilación sin sentido.

Cuando empezó todo, los medios hablaban del bando de los “buenos” y de los “malos”. Hoy solo podríamos hablar de sangre, y dolor, y lágrimas, y gritos, y ataúdes que llegan a casas donde ya no queda nadie para enterrarlos. No es posible huir de esa espiral. No es posible ganar, ni siquiera no jugando; pero nosotros somos de los que decidieron que, puesto que íbamos a morir de un modo u otro, al menos no queríamos hacerlo matando en una guerra que ya no respondía a una moral, ni siquiera a un objetivo; simplemente a soldados sin nombre que disparaban con el convencimiento de que era la única opción para evitar que un soldado enemigo sin nombre disparase contra ellos.

Y en mitad de este caos, ella y yo; como dos pedazos inconexos y completamente ajenos al mundo. Dos (bobos)corazones sin voluntad ni objetivo ni esperanza, intentando darse calor mutuo en medio de un parque abandonado. Ella acaricia delicadamente los pétalos con ojos distraídos. En su historia la flor nace de una bala perdida, un disparo que nunca llegó a acertar a su objetivo porque decidió salvar una vida.

Un estruendo profundo rasga el cielo. Sobre nosotros vuelan ocho cazas L10. Son de reconocimiento, vienen para comprobar que no quedan defensas antiaéreas en los alrededores. Significa que el frente que defendía la ciudad por el este ha caído. Todo el mundo sabe lo que viene después; un bombardero solitario. Van a arrasar la ciudad con todo lo que contiene; tenemos un par de minutos, quizá menos. Ella se ha tensado de repente, también lo sabe. Otea el horizonte con ojos vidriosos, esperando lo inevitable. Hemos vivido los últimos meses sabiendo que llegaría este momento y sin embargo ahora somos incapaces de aceptarlo.

Un ruido más ronco y más alto comienza a elevarse en el horizonte por encima de los disparos y las explosiones. Me gustaría ser capaz de decir algo, pero en mi cabeza todas las palabras suenan absurdas. La mole va acercándose lentamente, retumbando, adueñándose del cielo, saboreando la espera, nuestra espera, nuestro miedo. Ella tiembla a mi lado con las pupilas fijas en la aeronave. Densas lágrimas caen por sus mejillas, apenas es capaz de emitir ningún sonido. Dicen que si te fijas lo suficiente puedes ver sin problemas la bomba cayendo de la parte trasera del avión. Ella ni siquiera parpadea. Aprieta los dientes con fuerza. La agarro fuertemente con mi abrazo mientras que con la mano izquierda arranco del suelo nuestra flor y la coloco ante sus ojos, tapando todo lo que hay detrás. Ya no existe el avión, ni la bomba, ni la guerra; sólo veinticuatro pétalos y un millón de estambres amarillos. Ella me mira con sonrisa semitemblorosa pero agradecida. Me coge la otra mano con suavidad. Ya no está tensa. Vuelve a mirar la flor, nuestra flor, quizá sea la única flor que queda en el mundo. Sonríe. Suspira.

14 comentarios:

Unknown dijo...

UNA FLOR Y LA EXPLOSION NUCLEAR! de pelicula, :D, me recuerda al carton de un caricaturista mexicano, el jis, ,, dejenme se las posteo luego,, saludosm, espero la segunda parteee,.,

Negrevernis dijo...

Precioso.
Y ¡qué buena idea la que habéis tenido!

Historias entre Fogones dijo...

La imaginación es increible. Como y mirando una flor en blanco y negro sobre un fondo brillante, puedes sentir una visión tan dispar. Aunque la metáfora es maravillosa y la flor la esperanza en un futuro verde y positivo. Un besazo muy fuerte. y me ha encantado la idea de foto-relato y vicversa.

Anónimo dijo...

Que guay :O me recuerda a un anime que vi hace unos meses, se llama Saikano.. por si te lo quieres ver, la verdad es que te lo recomiendo! >__< ♥ y me encantó =)

Un besito!!

Anónimo dijo...

Por cierto, es una gran iniciativa :D!

Pugliesino dijo...

Felicidades por la iniciativa y el relato!

Una imagen que representa la vida y como en el texto las palabras extraen de ella precisamente esa vida. Alrededor la incapacidad humana para convivir, no con las imágenes, no con las palabras, sino con ella misma.

Un abrazo!

Luis Cano Ruiz dijo...

Impresionante relato. Me ha encantado.

Puede probablemente, que sea la única flor que merezca la pena en un mundo apagado y pisado.

Gracias por este relato,

Cuídaos.

Drywater dijo...

Es precioso. Cuando leo vuestros relatos es como si mirase a través de un ventanuco a un mundo escondido del que sólo enseñáis una parte, mientras desplazáis el ventanal por toda su topografía.
Y gran idea, aunque hace falta tener confianza.

María dijo...

Os acompaño en vuestra descubierta, miro con vuestros ojos la única flor que queda en el mundo, el último sueño de un universo que nació en colores y que en este momento sólo pinta de grises y negros.
Siento con vosotros ese instante temido y en el último momento puedo guardar en mi retina el último rayo de esperanza de toda una vida: una flor hermosa que sobrevivió entre la locura.
Gracias por dejar vivo ese rayo de esperanza entre la devastación sin sentido.
Un beso y mi cariño.

JCR dijo...

Cuando cerramos los ojos y escuchamos un relato nos imaginamos como serán las imágenes, la secuencia de escenas que describen esas maravillosas palabras, por el contrario una simple fotografía nos sugieren historias que necesitan de la palabra para que no queden desnudas.
Son dos amantes que comparten ingenio, que comunican sentidos.
Gracias por ver el corto, un fuerte abrazo.

pennylanebcn dijo...

Joder....me habéis puesto los pelos de punta. En serio. Me ha gustado muchisimo. La foto y en espececial el relato. Ese final...es enorme.tan tierno, tan triste y esperanzador a la vez, como alguna canciones.


Gracias!


Un abrazo

ElenarTe dijo...

Cuánto se esconde en una imagen o en un sólo gesto!
Es como tener la mirilla universal, y ser capaz de contárselo al mundo entero. Sigue viendo por esa mirilla, y cuéntanoslo!
:)

Un abrazo grande!

Anónimo dijo...

Preciosa la idea y el texto! Deseando leer y ver la segunda parte del trato.

un beso fuerte

Francisco Miguel Espinosa dijo...

Solo diré una cosa: WoW

Enhorabuena.