jueves, 16 de septiembre de 2010

Despedida en vidrio roto

- ¿Por qué das vueltas al vaso? Me preguntas – sabiendo ya de antemano que no vas a obtener una respuesta.

Supongo que es para no darle vueltas a la cabeza. Observar cómo el hielo se derrite, poco a poco mientras lo giras produce una sensación satisfactoria. Sin darte cuenta te evades del mundo y creas un microcosmos personal en el que hasta la música se detiene. Levantas la mirada y ya no están las mismas personas que antes veías, ahora se sienta junto a ti un tipo gris que te mira con cara de perro y tiene los brazos cruzados, misteriosamente es clavadito a ti.

- ¿De qué tienes miedo? -pregunta -¿Acaso no te gusta mi cara?

No, realmente no me gusta. Pero no dejo de darle vueltas al vaso, ni siquiera consigo aguantarle la mirada. ¿Por qué? Y no hallo respuesta, pienso que quizás siempre me ha sujetado cuando he intentado hacer algo, que siempre lo ha jodido todo, que ha sido el mayor aguafiestas del mundo y ahora se aparece como un espectro cada vez que el alcohol riega mis venas…

Es curioso, porque el otro día vi su cadáver en la acera. Estaba justo ante el portal que más he tratado de evitar en los últimos tiempos. Todos pasaban a su lado, ignorando su estado, incluso yo…

- ¿Por qué no dejas que me vaya de una vez? ¿Por qué no rompes de una vez el vaso y tienes huevos para enfrentarte a las circunstancias? No hubo despedida, acéptalo ya, ni la va a haber nunca. Deja que vuele, que me transforme, deja de convertirme en hielo y de hacerme girar en la copa. Hazlo por ti.

Y supongo que tienes (o tengo) toda la razón. De nada sigue seguir esperando. Ya he visto tu cadáver, ya sé a donde puedo llevar flores. Es hora de dejarte marchar.

...

Un vaso se estrelló contra el suelo en el local. Se hizo el silencio y todas las cabezas se giraron hacia el origen del ruido. La música había vuelto a sonar.

- Ya no doy vueltas al vaso ¿ves?

Una sonrisa amplia se dibujó en mi rostro, mientras un hombre gris, con sombrero y maleta por fin emprendía el viaje y salía del local haciendo una inclinación de cabeza. Pude leer en sus ojos la palabra gracias, por fin me había atrevido a mirarlos aunque fuera en su despedida.


15 comentarios:

Luis Cano Ruiz dijo...

Muy buena entrada, y el detalle del hombre del traje gris con sombrero (inclinación de cabeza incluída), exquisito.

Cuidaos.

ElenarTe dijo...

Dicen que debería pensar cuidadosamente mis palabras para comentar como se merece, si algo está escrito desde dentro, los comentarios deben ser lo mismo.
No debo pensar, y directamente sentiré al leer:
Chass... y es que un ruido afilado y directo es capaz de hacernos ver la de veces que sosteníamos un pesado vaso, mirando en su fondo, sin respuestas, sin ver que las respuestas están justo a nuestro alrededor.

Un abrazo, de verdad.

elSant0 dijo...

Pura y lamentable realidad de muchos la que se expresa.
Un gran post.
Salu2, elSant0

VANESSA dijo...

Me encanta leeros, como siempre genial.
Todos tenemos un vaso del q no somos capaces de desprendernos.
Ahora me doy cuenta q no sólo está el dilema de ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino también de verlo entero o verlo roto.
Tres besos!

Josep Capsir dijo...

Muy bien descrito, quien más, quien menos también ha hecho la liturgia del vaso, aunque sirve un tapón de corcho o el plástico de un paquete de tabaco.
Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Excelente texto. Me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

Me adhiero al comentario de Marcos. El texto es exquisito, me ha fascinado, sobre todo porque dejó alguna que otra veta para interpretar.
Sigan así, son fantásticos..

Yass León dijo...

Excelente entrada, me he identificado en varias lineas. ahora mismo tengo un vaso adherido a una mano, tengo qe soltarlo, voy a soltarlo.
Saludos chicos!

INTERSEXCIONES dijo...

Has llegado a emocionarme.
Sin más. Así de fácil, y yo no me lo creía...

Elisa dijo...

Qué lindo que es tu blog :)
Saludos cordiales desde Argentina
Elisa en Serendipity

Pugliesino dijo...

Logras de nuevo transformar ese salto al vacío en un vuelo sin motor, que se aleja en silencio con su destino escondido, como el tesoro que tanto le costó encontrar.
Entetanto la fuerza de la lucha permanece aun en la retina, el sonido de los cristales rotos, el deshielo de la derrota.

Muy bueno quillo!
Un abrazo!

Anónimo dijo...

Me he acercado a ustedes por un comentario que realizó Natalia en su blog, llenándome así de incertidumbre, al leerlo comprendí su insistencia para que su espacio sea reconocido, emocionante entrada, me encantó como se describió la saturación y la contenida algarabía que produce el alivio.

Estaré presente, atento, esperando con ansias sus publicaciones. Me gustaría enlazarlos en mi blog para que mi gente los conozcan, si no es de su agrado, solo háganmelo saber.

Saludos cordiales.

ZAS dijo...

Extraordinario!! Estoy haciendo un recorrido por los blogs que participan en el Concurso del 20 MInutos y éste me ha parecido genial.

Como veo que te gusta mucho escribir y lo haces muy bien, me gustaría sugerirte un lugar en Barcelona. Se llama Laboratorio de Escritura y hacen cursos presenciales y virtuales. No sé! A lo mejor te interesa a ti o a alguno de tus seguidores: http://laboratoriodeescritura.com/

((tienen un curso de Narrativa y otro de Literatura y periodismo que valen mucho la pena))

Miguel Angel dijo...

Buena historia...la verdad es que ese gesto de darle vueltas al vaso es un gesto muy curioso y desde luego socorrido.
Sirve para darle vueltas a una idea ( a la vez que el vaso )....también sirve para evadirte de lo que te rodea en esos momentos...y desde luego, también sirve para no tener que aguantar a la persona que tienes delante, su mirada, sus palabras..etc.
Si, lo dicho, un gesto muy curioso y que todos alguna vez, por suerte o por desgracia, hemos recurrido a el.
Un abrazo trio.

Unknown dijo...

CERVEZA PARA ESOS VASOS VACIOS Y ROTOS DEL ALMA Y DEL VIDRIO !!!! ZALUD!!