lunes, 1 de febrero de 2010

Tridimensional: Sin abrazar la verdad

PESIMISTA

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”, aunque ausente pareces estar la mitad del tiempo.

Ni una mirada, ni un saludo, ni un “buenos días”. Conozco cada gesto, cada pausa que haces al hablar, sé cuando vas a apartarte el pelo de la cara o cuando vas a sonreír. Lo sé todo de ti y ¿qué sabes tú de mí? Probablemente nada.

No voy a decir que ni siquiera sabes que existo, porque tomamos café cada día los tres juntos, aunque a veces pareciera que yo no existo. No me preguntas cómo me va o qué tal estoy, toda la atención se la prestas a él y hasta el brillo de tus ojos parece delatar que hay algo más que palabras entre vosotros. No voy a decir nada, como nunca lo he hecho, seguiré apurando mi taza de café quemándome la lengua para no decir nada y seguiré sonriendo como un idiota para después, cuando termine la jornada volver a casa derrotado en el metro y buscando tu cara entre la gente.

Eres un amor, un amor cobarde, aunque tal vez el cobarde sea yo por no decir todo lo que me estalla en el pecho. Por no decir lo feliz que me hace verte aparecer por la puerta cada mañana, aunque segundos después toda esa ilusión salte en paracaídas por mi mesa cuando veo que lo primero que haces es hablar con él. Mi mejor amigo, al que siempre he contado todo, todo salvo que me muero por ti.

OPTIMISTA

“Me gusta cuando me miras porque tus ojos son el espejo de mi felicidad”.
Aún sin quererlo te busco, y creo a veces sentir que te encuentro, pero quizás sea tan solo una ilusión, un sueño demasiado hermoso y del que no quiero despertar.
Conozco cada uno de tus suspiros, percibo en ti esa aura que envuelve a las almas que no quieren ser invadidas… lo que no sabes es que deseo más que nada colonizar todas tus costas.
¿Cómo decirte que aún cuando callo, por miedo, te estoy soñando?
Mi estrategia fue simple e infantil, urgente y desesperada: debía encontrar el modo de acercarme a ti.
Conocí a tu mejor amigo hace algún tiempo, me habló de tu esencia, me dio a probar el más dulce de los néctares, me ayudó a conseguir tenerte sentado a mi lado cada mañana. Desayunamos cada día los tres juntos. Yo hablo con él fingiendo la más incorruptible de las indiferencias hacia tu persona…pienso que aún es pronto, si supieras lo que significa para mí el simple hecho de respirar el aire que respiras…
Las mariposas de mi estómago se agitan mientras imagino un beso, un abrazo y tu voz diciendo “te quiero”.
Él es quien mejor te conoce, quien me ha ofrecido esta carta para que me la juegue poco a poco…después de todo el mundo es de los valientes, así que se lo he contado todo, hasta que me muero por ti.

EGOÍSTA

“Me gusta cuando te ruborizas porque sé que tu capacidad para sentir es mucho más fuerte que la de ninguna otra persona”, aunque sé que tus mejillas no enrojecen cuando piensas en mí.

Me siento un miserable, un sucio, un traidor, un rastrero; pero no podría ser de otra manera. Cada vez que uno de vosotros lanza miradas furtivas que el otro ignora ardo por dentro; cada vez que entonces decido permanecer en silencio me estoy clavando un cuchillo cada vez más hondo.

Yo soy la caída de Goliat, tú jamás lo entenderías porque nunca has tenido habilidad ni suerte con las mujeres. Tú no puedes sentir un dolor como el mío, porque a mí me golpea por primera vez aquello a lo que tú ya estás acostumbrado.

Conoces mi relación con las mujeres, sabes que cada vez que me he fijado en una la he acabado consiguiendo, para relaciones largas o cortas, o para polvos de una noche. Las he usado y me he dejado usar por ellas, nunca he estado solo si yo no quería estar sólo.

Hasta que la conocí a ella. Ella hizo que lo que yo antes entendía por estar enamorado quedase reducido a proporciones ínfimas. Me enseñó lo que significan las palabras “necesitar” y “desesperadamente”. Hiervo cuando veo que le importas infinitamente más de lo que yo le importaré jamás cuando tú nunca podrás amarla como yo. ¿Cómo sabes siquiera que es amor si no la conoces, si no has llegado ni a hablar con ella?

Siempre te he dicho que te ayudaría a conseguir a la mujer que deseases, pero había una excepción. Ella es mía; o ella es de nadie. Comprende mi silencio, quizá algún día te toque experimentar el desgarro del desamor y la presión de la traición en un mismo desayuno. A vosotros siempre os lo he podido contar todo; salvo que muero por dentro; hasta que muera por ella.


7 comentarios:

yole dijo...

Me gusta cuando hablas
porque estás presente
y parece que un beso
revolotea en tu boca.

Gonzalo Villar Bordones dijo...

me gusta cuando comparten.

yole dijo...

Pillar a una sirena
nadando en la bañera,
qué bueno que sería.


Lo malo es que...
¡no tengo bañera!

Anónimo dijo...

Bravo!! Me encanto, el optimista me puede...siempre.

Un abrazo a los tres!!

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Brillante, amalgamar tres ideas diferentes, crear en cada una de ellas un tipo de personalidad dispar, para llegar a una sola conclusión, el amor para los tres. Me encantó la idea, me ha gustado y mucho. Gracias por la visita a mi lugar, les he puesto en mi Link de Favoritos para no perderles pisada. Cariño para todos, un abrazo grande y suerte, un beso especial para Favole, quién me lee hace años. Suerte.

Anónimo dijo...

Yo horitas estoy algo como el Pesimista, me gusto mcuho!!

Sombrerero dijo...

Es asombrosa la facilidad para transmitir sentimientos y sensaciones que casi todos hemos sentido alguna vez.

El problemas del amor prohibido cada persona lo lleva a su manera. Yo, por mi parte, creo que el amor nunca debería prohibirse, caiga quien caiga.

La optimista tiene razón al pensar que el mundo es de los valientes, pero se queda a medio camino, porque sólo habla la mitad de lo que debe.

Té para todos.