Amanece con la Luna muy Llena. Son casi las siete de la mañana pero Selene no ha querido irse a dormir esta noche. Caprichosa le ha arrebatado el turno al Sol para quedarse un rato más y hacerme compañía. Sabe lo mucho que me inspira, así que se lo agradezco profundamente con una sonrisa de complicidad, mientras me dejo envolver por el rumor que el viento filtra a través de los árboles. Es verdad lo que me dijiste un día en sueños: Los bosques con la luz del alba son lugares mágicos y encantados, protegidos por ancestrales hechizos.
He pasado la noche en vela trabajando tu recuerdo con mis propias manos. Empezando por el esbozo de tu figura, centrándome en los pliegues de tu piel, en la luz verde e inagotable de tus ojos cuando me miraban y, por supuesto, en todos y cada uno de los desniveles de tu temperamento. He esculpido, me he manchado de pies a cabeza, he evocado tu carácter, tus colores, tu sonrisa, tu silueta a mi lado en la cama…he dejado caer una lágrima.
Lo he moldeado todo hasta que ha rozado la perfección. He pulido cada impureza, he borrado todo lo doloroso que nos hemos dicho, he tenido especial cuidado con lo que nos hemos hecho. Le he añadido todo lo que jamás te he contado, todo lo que siempre imaginé para los dos pero al final nunca fue real…o si lo fue alguna vez hace demasiado tiempo de aquello. El contador ha vuelto a cero.
Te invoco desde dentro, resbalas entre mis dedos como la arena de esos relojes que me gusta romper.
Y tu voz es un pasado sin futuro…sigues aquí, pero no de la misma manera, ya no, nunca más. Y nunca más…bueno, eso es mucho tiempo.
Llevo demasiados años con esta obra y sigue inacabada. Puede que ya ni siquiera sea la sombra de lo que fue, de lo que fuiste, de lo que fuimos, de lo que quise… puede que ni tan solo se asemeje a una realidad terriblemente remota en tiempo y sentido, pero no me importa, cierto o no… es lo único que conservo de ti. Y me tiene perdidamente enamorada. Después de todo lo he creado yo, y puesto que los fracasos nos ponen a prueba (a nosotros, a nuestra fe, a nuestras esperanzas) me lo debo, o mejor dicho: lo necesito.
Me miro de dentro hacia fuera… ¡Dios, esto se asemeja al mito de Pigmalión! que tras crear a la mujer perfecta, de extraordinaria belleza y con unos dedos aptos para la mejor de las caricias se obsesionó con ella y deseó con todas sus fuerzas que fuera humana.
Cuenta la leyenda que al tocarla le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que cedía a los dedos suavemente, y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos. La llamó Galatea…pero sé que tú no necesitas un nombre. Después de todo no sabría encerrarte en una palabra…y además no lo deseo.
Pigmalión tuvo a la reina que buscaba, pero de igual forma que mi imaginación, tuvo que crearla él mismo. Y aunque lo usual es que la realidad influya en nuestras creencias he de admitir que, en mi caso, a veces son mis creencias las que influyen en la realidad. Confieso que siempre me gustó hacer del mundo un mundo a mi medida, porque siempre supe que sería el único que no acabaría decepcionándome.
¿Por qué hago esto?, ¿Por qué me juego el alma de esta forma? Si sé (y a estas alturas tú también debes saberlo) que no estoy sola.
Puede que sea porque saber que no se está solo en una situación (sea la que sea) no la explica.
Puede que simplemente siga amando con locura un recuerdo que solo existe y existió en mi cabeza…y en mis más preciados cuentos.
Puede que siga caminando hacia adelante, pero mirando hacia atrás…por si vuelvo a sentir la perfección de la caricia.
O puede que tan solo quiera mirarte fijamente a los ojos antes de arrojar desde lo más alto de la más alta torre tu impoluto y desgarrador recuerdo de marfil…y romperlo en mil pedazos.
Me lo debo. Mejor dicho: lo necesito.
Así, por lo menos, podré contarles a mis nietos que un día conocí al hombre perfecto.






6 comentarios:
... lo tengo que volver a leer.. pero en la primera lectura me ha gustado!
Qué bonito, siempre que paso por aquí me sorprendo...
¡Besos!
Que historia tan bella. Yo creo que los seres perfectos existen de alguna manera...mira tu.
Un abrazo!
La perfección se alcanza con los defectos, es cierto que moldeamos a nuestra imagen y semejanza, pero no sería auténtico amor, sólo figuras de piedra en nuestra propia imaginación, aunque el sueño y la ilusión así lo quisieran.
Un abrazo.
La imaginación es demasiado generosa, casi siempre roza la perfección.
La realidad en cambio es más tétrica, más canalla, sobre todo para mentes que rozan el cielo, como la tuya. No olvides volar con parapente, solo así la caída será algo más suave.
El cielo siempre tiene otra perspectiva fría y distante, como la perfección de nuestros sueños.
Mi consejo, moldea realidades, ama imperfecciones, llora injusticias y aprende de tus errores porque solo así podrás encontrar algún día la persona que encaje en tu vida y en tu alma.
Como siempre, maravilloso. Eres muy muy grande. Un besazo enorme y gracias por vuestros comentarios en mi blog. No sabes cuánto agradezco cada frase de aliento.Hasta muy pronto.
Pongo el contador a cero y es un lujo leer este post...
Besos
Publicar un comentario en la entrada