¿Qué si lo haces a propósito o con malícia? Demasiado segura estoy de que la respuesta es no…que todo esto es tan solo una más de tus manzanas envenenadas, otro giro inesperado e infantil de tu inestable temperamento, una nueva demostración de los malabarismos que sabes hacer con mis emociones.
Pero traigo noticias frescas: hace tiempo que mis sentimientos se volvieron tan fuertes que ya no existe el efecto devastador.
Podría haberte dicho que me avises cuando decidas dejar de romperme el corazón, pero ¿para qué? Si ahora sé que nunca he sido tu princesa…si ahora sé que no tenías pensado regresar jamás a esa orilla, a ese andén en el que (ni siquiera a deshora) fuiste capaz de pronunciar un “te amo” que cambiara el curso de la historia.
Sigues siendo el mismo niño cobarde y caprichoso que conocí hace años, el mismo que compartía mi pasión por la pasión, el mismo al que adoro y odio por igual, el mismo que sabe crear el peor laberinto de todos: el de la DUDA. ¿Quieres un plan maestro? Provócala.
Lo cierto es que he de confesar, con cierto orgullo, que siempre he sabido que no soy un trofeo...pero de ser así, ahora mismo estás muy lejos de ganarlo.
Siento pena, porque en madrugadas como esta sé que he aprendido lo básico: que la vida es muy corta y las oportunidades muy escasas, niño.
Siento pena… porque a veces el mundo es tan grande y las vueltas de la existencia tan inagotables que no es fácil volverse a encontrar.
Y temo…porque a veces mi corazón se vuelve rígido, pero no duro…y, como solo lo rígido se rompe, ya nunca seré esa Amazonas de corazón indestructible.
O puede que simplemente, en madrugadas como esta sienta una mezcla de pena y temor, porque empiezo a tener la sensación de que la próxima vez que te mire a los ojos me convertirás en piedra, como una cruel y enfurecida Gorgona que ha perdido de vista la luz de ese faro que siempre debió guiar sus pasos.
Confieso que no disfruto sabiéndote perdido, que pese a todo tengo tantas ganas de abrazarte…
Confieso también (por esa tendencia absurda que tengo hacia la autocrítica) que el tropiezo original fue mío, y que me siento terriblemente estúpida.
Que he llorado lo indecible… porque el precio de mi error has sido tú…y no puedo pagarlo.
[“No me digas que la conoces, si nunca la has visto llorar. No me digas que la conoces si nunca la has visto temblar. Para ti será siempre el enigma de un árbol… caído en completa soledad”]

Imagen extraída de http://garnabiel.blogspot.com (más que recomendable pasaros si quereis ver arte en estado puro...me quito el sombrero maestro :)





10 comentarios:
El dibujo me ha impactado pero tu relato, espero que sea un relato, está genial también.
un beso.
Si nos ponemos a echar de menos a nuestros corazones salvajes de antaño..
Un muaa!
hay que aprender a mirar atras como "el momento bueno" que te pudo dar una persona y apartar el resto, así no nos perdemos lo mejor, que es lo que queda por venir... kenchup jaja muchas gracias por tus palabras chica, casi me pongo rojo y todo, si, si mmm y me alegro que utilices la imagen de mi dibujo, todo un placer, estaremos en contacto, un abrazo! ^^
La naturaleza humana es caprichosa.Irremediablemente, anhela aquello que ha perdido o que nunca tuvo. Pero existen dos armas irrefutables, la imaginación y los recuerdos. Si solapamos los unos y los otros, crearemos nuestro propio espacio, y éste nada ni nadie nos lo podrá arrebatar. Hay demasiadas ocasiones en que la realidad nunca supera a nuestra ficción, pero..¡Qué coño! ésta es solo nuestra.
Sois únicos e irrepetibles. Magnífico, como siempre. Un abrazo muy fuerte.
No eres un premio, eres más que eso. Por sentir de esta manera, y por eso mismo, escribir con palabras tan bellas y conmovedoras. Será porque, alma gemela, de esa manera me he sentido también. Pasamos de sentirnos trofeo a estúpida en un segundo. Es aquí cuando debes escuchar al resto: eres el más preciado de los tesoros que existe en la tierra ;)
Llora, tiembla, suspira todo cuanto quieras, será, efectivamente, que sigues rozando con la punta de los dedos la Vida.
Para mí eres una princesa, y por eso te quiero tanto! mua Bella!
Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones. No olvides que después de la triste escena escrita, viene otra página blanca que anhela ser escrita. Ojalá puedas redactar sonrisas. Saludos. Raneg Ílcala.
me gustó.
Es curioso, escribía anoche en mi blog sobre el miedo y cómo lo considero la peor de las sensaciones y más peligrosa pero al leer esa palabra en mayúsculas, DUDA...me he dado cuenta de que supera con creces el pozo en el que puede sumirte el miedo...nunca pensé que una lectura en la que he caído de casualidad podría ser tan reveladora...gracias :)
Me ha encantado!
BEsos
"Que he llorado lo indecible… porque el precio de mi error has sido tú…y no puedo pagarlo." Me ha encantado ese final.
¡Muchos besos!
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