lunes 16 de mayo de 2011

Ángulo muerto

“Mién[teme]”-imploro para mis adentros. Él hace ambas cosas, en este orden: me miente y teme.

Me abraza, me dice que todo va a salir bien: me miente.

Huele a mar, a libertad, a un compendio perfecto de fuerza incontrolable y calma infinita. Me siento a salvo en sus brazos, puede que no esté muy acostumbrada a esta sensación, pero le deseo y me entrego. Desaparece el frío. Me acaricia la mejilla, le tiembla ligeramente el pulso, me besa despacio en los labios: teme. Teme perderme, teme que desaparezca, teme que me marche para siempre con la primera luz del alba, teme que las lágrimas que guardo en el desván de las desesperanzas y las desilusiones broten de mis ojos y estallen contra el suelo… y lo teme porque sabe que en estos casos soy, a falta de una palabra mejor: inconsolable. Le sonrío.

No comprende que se ha convertido para mí en un auténtico rival del mismísimo Sol…quizás, bajo mi prisma, en el único que puede competir con él. Pero ni siquiera se da cuenta, no puede…es su ángulo muerto.

Hay personas que no saben que el ojo humano tiene un ángulo muerto en su campo de visión (parecido al ángulo muerto del espejo retrovisor de los coches), más o menos a dos milímetros del centro de la pupila. Dicho de otro modo: siempre hay una parte del mundo ante la que estamos literalmente ciegos.

A veces dicho ángulo muerto nos protege, otras veces nos arrebata pedacitos de felicidad que, por más que nos empeñemos, no alcanzamos a ver. Y, casi siempre, el ángulo muerto de los seres brillantes suele ser extremadamente entrañable, el problema está en que a veces esconde cosas que no deberíamos ignorar.

Reposo mi cabeza en su pecho, escucho los latidos de su corazón (como hago con todas las personas a las que quiero de verdad).Me acaricia el pelo.

Me siento fuerte como una mujer, me siento serena como una mujer, me siento sabia como una mujer, me siento apasionada y ardiente como una mujer, amada, amante, independiente… como una mujer…Pero en mi ángulo muerto, aquel que no alcanzo a ver, me quiebro como una niña.

Le beso la nariz, le miro a los ojos, le susurro:”Mién [teme]”. Y lo hace, por este orden: miente y teme… y no me importa.

Porque tengo en mi ángulo muerto muchas tristezas que desconoce…pero también muchas más alegrías que ni sospecha.

12 comentarios:

ElFlaco dijo...

Puede que no vea su angulo muerto pero sin dudas lo siente.
Exelente me ha gustado y mucho.
Cariños

Marcos Callau dijo...

Precioso. Real. Me ha encantado y además me he identificado con cierta parte del texto. Enhorabuena Tropiezos y Trapecios por este maravilloso texto.

Ladrón de Guevara dijo...

¿Y si además también le mientes y le temes tú? Quizá en ese coche haya dos espejos retrovisores y más de un ángulo muerto.

Me encantó, como siempre.

Cuidaros mucho.

Carlos dijo...

Allá donde no llega la vista, donde reside lo muerto, llegan las palabras y dan vida a ese lugar.
Y eso hacéis con ellas, llegar a sitios que reconfortan la lectura.
Es un momento, casi tan pequeño como una pupila, pero bellamente escrito.
Un abrazo!

ElenaMoraDa dijo...

Tienes toda la razón pequeña. Todos poseemos un ángulo muerto, ese ángulo que a veces tememos. Pero a veces pretendemos ignorarlo, y pensar que no existe, sin saber que el resto del mundo, desde su punto de vista, lo ve. ¿Qué hacer entonces?
Supongo que deberemos seguir mintiendo-nos. Supongo que así conseguiremos manteniéndo-nos...

Bellísimo, como siempre!!

mexcalero dijo...

sensibilidad mucha de parte mia para leerlo, y chido como siempre!!

María/A cualquier otro lugar dijo...

Ese ángulo muerto sirve para protegernos, muchos estaríamos perdidos sin él. Estar completamente expuestos es difícil, e incluso peligroso.

Un placer leerte :)

Un saludo!

Drywater dijo...

Entonces tal vez sea mejor que no aciertes a verlo.

Un abrazo

Miguel dijo...

Ese ángulo muerto lo soloemos utilizar para refugiarnos en el , temido y necesitado a la vez.
Bonito relato.
Un abrazo a los tres.

ely dijo...

Los ángulos muertos suelen ser los más vivos. maravilloso sentir así y expresarlo como lo haces. increible como siempre.Un fuertísimo abrazo.

María dijo...

Cuando te leo, me desarmo y caigo hecha pedacitos en el ángulo muerto de la vida donde nadie puede encontrarme para esconderle lo que no deseo que descubra.
Tras unas semanas de arrebato de trabajo voy retomando la serenidad y aquí encuentro siempre su mejor rastro.
Mi beso y mi afecto.

Rorschach dijo...

Imagen perfecta, el texto inmejorable.
Un saludo.